EXPLORACIÓN CUALITATIVA DE LA SACRALIZACIÓN DE REALIDADES CONTEMPORÁNEAS Y SU PAPEL EN EL DESARROLLO ESPIRITUAL UNIVERSITARIO

QUALITATIVE EXPLORATION OF THE SACRALIZATION OF CONTEMPORARY REALITIES AND ITS ROLE IN UNIVERSITY SPIRITUAL DEVELOPMENT

 

Christian Hyrum Siza Montoya1

 

(1)  Universidad Católica de Santa María, Arequipa - Perú.

 

RESUMEN: En el contexto universitario contemporáneo, marcado por el pluralismo espiritual y la crisis de sentido, persiste un conocimiento limitado sobre cómo los jóvenes sacralizan determinadas realidades y de qué manera ello incide en su desarrollo espiritual y en su búsqueda de realización personal. En este marco, el objetivo del estudio fue analizar las realidades que los estudiantes universitarios consideran sagradas o absolutas, los mecanismos y factores que intervienen en su sacralización y la forma en que estas influyen en sus decisiones, comportamientos, sentido de obligación moral y desarrollo espiritual. El estudio empleó un enfoque cualitativo, con un diseño fenomenológico-hermenéutico, exploratorio y descriptivo, basado en entrevistas semiestructuradas a 16 estudiantes de ciclos avanzados de una universidad peruana, pertenecientes a diversas carreras y todos autodefinidos como no teístas y sin adscripción religiosa. Los datos fueron analizados mediante codificación temática y categorial. Los hallazgos muestran que los participantes sacralizan principalmente la familia, los valores personales, las experiencias vitales significativas, el bienestar emocional y la propia identidad. Estas realidades operan como núcleos ético-afectivos y referentes normativos internos que orientan decisiones y compromisos morales. Asimismo, se identificaron cinco mecanismos de sacralización: la influencia familiar y educativa, las experiencias biográficas transformadoras, las vivencias emocionales intensas, el contraste generacional y la reflexión subjetiva sobre el sentido. Se concluye que la sacralización de realidades contemporáneas configura una espiritualidad autónoma, subjetiva, relacional y mayoritariamente no institucional, que influye de manera significativa en la construcción de la identidad, en la elaboración del sufrimiento y en la configuración de los marcos éticos juveniles. El estudio ofrece claves para diseñar propuestas formativas que reconozcan la diversidad espiritual y promuevan procesos de discernimiento crítico y acompañamiento integral.

 

Palabras clave: Espiritualidad, Sacralización, Desarrollo espiritual

 

ABSTRACT: In the contemporary university context, marked by spiritual pluralism and the crisis of meaning, there is still a limited knowledge about how young people sacralize certain realities and how this affects their spiritual development and their search for personal fulfillment. In this framework, the objective of the study was to analyze the realities that university students consider sacred or absolute, the mechanisms and factors that intervene in their sacralization and the way in which these influence their decisions, behaviors, sense of moral obligation and spiritual development. The study used a qualitative approach, with a phenomenological-hermeneutic, exploratory and descriptive design, based on semi-structured interviews with 16 students of advanced cycles of a Peruvian university, belonging to various careers and all self-defined as non-theistic and without religious affiliation. The data were analyzed by thematic and categorical coding. The findings show that the participants mainly sacralize family, personal values, significant life experiences, emotional well-being and one's own identity. These realities operate as ethical-affective nuclei and internal normative referents that guide decisions and moral commitments. Likewise, five mechanisms of sacralization were identified: family and educational influence, transformative biographical experiences, intense emotional experiences, generational contrast and subjective reflection on meaning. It is concluded that the sacralization of contemporary realities configures an autonomous, subjective, relational and mostly non-institutional spirituality, which significantly influences the construction of identity, the elaboration of suffering and the configuration of youth ethical frameworks. The study offers keys to design formative proposals that recognize spiritual diversity and promote processes of critical discernment and integral accompaniment.

 

Key words: Spirituality, Sacralization, Spiritual development.

 

1.  INTRODUCCIÓN

La experiencia espiritual de los jóvenes universitarios se desarrolla hoy en un contexto cultural caracterizado por la incertidumbre, la fragilidad de los referentes y la aceleración del tiempo. Torralba señala que nuestra época vive instalada en una “nube de incertidumbre” donde el futuro se ha vuelto imprevisible y genera un clima emocional y existencial inestable para las nuevas generaciones (2018). Esta condición se entrelaza con lo que Bauman denomina “modernidad líquida”, un escenario en el que los compromisos, identidades y vínculos pierden estabilidad y se vuelven transitorios (2007). A su vez, Han sostiene que la aceleración social impide la apropiación profunda de la experiencia y produce un modo de vida dominado por la urgencia (2021). Este conjunto de fenómenos afecta especialmente a los jóvenes, quienes deben construir sentido y orientar su vida en un entorno saturado de estímulos y carente de marcos sólidos.

En este escenario, la secularización no ha significado la desaparición de lo religioso, sino su pluralización. El mundo contemporáneo es “menos uniforme” en materia de creencias y presenta múltiples formas de religiosidad y espiritualidad (Pishchik & Lobacheva, 2022; Kasselstrand, 2022). Ahmedi, por su parte, describe el desplazamiento hacia un “imaginario de la autenticidad”, donde la interioridad y la búsqueda subjetiva de realización personal se vuelven ejes de la vida espiritual (2022). Estas transformaciones explican por qué muchos jóvenes, aun sin adscribirse a instituciones religiosas, siguen construyendo formas de espiritualidad vinculadas a valores, vínculos, experiencias y proyectos vitales (Astin, et al. 2016; Baring, et al., 2019)

Desde la fenomenología de la religión, Eliade sostiene que lo sagrado constituye una dimensión estructural de la experiencia humana, capaz de manifestarse en realidades cotidianas que adquieren un carácter de profundidad y ultimidad (2022). En la psicología de la religión, Pargament conceptualiza la sacralización como el proceso mediante el cual una persona atribuye cualidades sagradas a un objeto, valor, relación o experiencia, convirtiéndolo en fuente de significado último (1997). Este proceso puede darse tanto en sujetos religiosos como no religiosos, lo que lo convierte en un fenómeno transversal. La espiritualidad entendida como búsqueda de sentido ha sido ampliamente estudiada por Frankl, quien argumenta que la voluntad de sentido es el motor fundamental de la existencia humana (1965 en Rodríguez-Fernández, 2011). Desde la psicología positiva, Seligman identifica la espiritualidad como un componente esencial del bienestar y de la construcción de una vida significativa (2009). Investigaciones recientes también muestran que la espiritualidad se expresa en formas plurales, relacionales y subjetivas (Watson, 2003; Velasco, 2013; de Souza 2014).

A pesar de los avances conceptuales, la literatura presenta un vacío significativo. Se han estudiado espiritualidades subjetivas, búsquedas de sentido y formas seculares de trascendencia; sin embargo, son escasos los trabajos que analizan cómo los jóvenes sacralizan realidades concretas y cotidianas, como los juegos en red, el deporte, ciertos valores, la identidad personal o experiencias vitales intensas, y de qué modo estas realidades influyen en su desarrollo espiritual. Esto resulta especialmente relevante si se considera que, para López (2020), la espiritualidad constituye la orientación profunda de la existencia y el dinamismo interior que impulsa al ser humano a vincularse con aquello que reconoce como valioso y significativo, dinamismo que es siempre relacional. En sintonía con esta perspectiva, Eliade describe al ser humano como homo religiosus, estructuralmente abierto a lo sagrado y capaz de reconocer en diversas realidades una cualidad de ultimidad que orienta su vida. Así, cuando un joven atribuye carácter sagrado a un valor, un vínculo o una experiencia, no solo lo reconoce como significativo, sino que establece con él un compromiso existencial, afectivo y moral que organiza su identidad y su conducta. La ausencia de estudios que examinen estos procesos de sacralización en población universitaria limita la comprensión profunda de la espiritualidad juvenil contemporánea, impidiendo identificar los núcleos que realmente estructuran su vida interior y su modo de situarse en el mundo académico y relacional.

La pertinencia del presente estudio se sustenta en dos dimensiones. Primero, posee relevancia científica al aportar evidencia empírica sobre la sacralización en jóvenes universitarios, fenómeno escasamente documentado. Segundo, presenta una relevancia educativa, puesto que comprender qué consideran sagrado los estudiantes permite orientar programas de acompañamiento, formación integral y apoyo emocional que respondan a sus búsquedas reales.

En este marco, el objetivo del estudio fue analizar las realidades que los jóvenes universitarios consideran sagradas, los procesos que conducen a dicha sacralización y la influencia de estas dinámicas en su desarrollo espiritual. Para ello se empleó un enfoque cualitativo y un diseño fenomenológico-hermenéutico, mediante entrevistas semiestructuradas a 16 estudiantes de diversas carreras y posturas espirituales, en coherencia con los propósitos exploratorios de la investigación.

 

 

2.  MATERIAL Y MÉTODOS

Se realizó una investigación cualitativa con enfoque fenomenológico-hermenéutico, orientada a comprender en profundidad la experiencia subjetiva de sacralización en jóvenes universitarios. La muestra estuvo conformada por 16 estudiantes de pregrado de diversas carreras y ciclos avanzados, seleccionados mediante muestreo intencional y por criterios. Los participantes tenían entre 21 y 24 años, mostraban disposición para reflexionar sobre espiritualidad y experiencias significativas, no se encontraban bajo tratamiento psicológico o psiquiátrico, y representaban una diversidad de posturas espirituales, con especial presencia de jóvenes sin adscripción religiosa (no religiosos, agnósticos, ateos y creyentes no institucionales).

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 1. Datos personales de los participantes entrevistados

 

Pseudónimo

Edad

Carrera

Semestre

Sexo

Nivel. S.

Postura

Nicol

24

Derecho

VIII

Femenino

Medio

Agnóstica

Renzo

23

Ing. Civil

IX

Masculino

Medio

Indiferente

Daniel

21

Derecho

IX

Masculino

Media Alta

Espiritual no religioso

Sandra

21

Ing. Industrial

IX

Femenino

Medio

Agnóstica

Gabriela

22

Administración de empresas

VIII

Femenino

Medio

Indiferente

Andrea

21

Educación

IX

Femenino

Medio

Teísta no religioso

Mariana

22

Derecho

IX

Femenino

Medio

Agnóstica

César

22

Ing. Civil

IX

Masculino

Medio

Ateo

Korin

22

Administración de empresas

IX

Femenino

Medio

Indiferente

Carlos

21

Ing. Industrial

VII

Masculino

Medio

Ateo

Kristel

21

Administración de empresas

VIII

Femenino

Medio

Agnóstica

Jonathan

22

Psicología

IX

Masculino

Medio

Indiferente

Myron

23

Administración de empresas

IX

Masculino

Medio

Deísta

Jesús

22

Psicología

IX

Masculino

Medio

Ateo

Ayrton

21

Educación

IX

Masculino

Medio

Indiferente

Luis

22

Ing. Industrial

IX

Masculino

Medio

Agnóstico

Nota. Todos los nombres han sido reemplazados por seudónimos para resguardar la confidencialidad.

 

Instrumento y procedimiento: Se utilizó una entrevista semiestructurada diseñada para el estudio, cuyos ejes incluyeron: identificación de lo sagrado o absoluto, impacto normativo y vinculante en la vida, y origen y significado de la sacralización. Las entrevistas se realizaron de manera individual, presencial o virtual, con una duración aproximada de 45 a 60 minutos. Todas fueron registradas en audio con consentimiento informado, transcritas de forma literal y revisadas para asegurar su fidelidad. Los procedimientos se ajustaron a las normas éticas institucionales y a la Declaración de Helsinki (2000). Se garantizó el anonimato, la confidencialidad y la participación voluntaria; los nombres reales fueron sustituidos por seudónimos.

 

Análisis de datos: El análisis se efectuó mediante codificación temática y categorial. Se siguieron las etapas de lectura exploratoria, identificación de unidades de significado, codificación inicial, agrupación en categorías y subcategorías, y construcción de núcleos temáticos para el análisis hermenéutico transversal. El proceso se realizó con el apoyo del software ATLAS.ti, que permitió organizar y relacionar los datos. No se aplicaron métodos estadísticos, aunque se registraron frecuencias simples para reforzar la consistencia interna.

 

Justificación metodológica y limitaciones: El enfoque fenomenológico-hermenéutico se justificó por su capacidad para captar experiencias subjetivas profundas, inaccesibles desde metodologías cuantitativas. Su principal fortaleza radica en revelar estructuras de sentido, dinámicas identitarias y procesos de sacralización desde la perspectiva de los propios participantes.

Entre las limitaciones se reconocen el posible sesgo de deseabilidad social, el tamaño reducido de la muestra circunscrita a un único contexto universitario y la dependencia de la capacidad reflexiva de los entrevistados. No obstante, la metodología empleada permitió obtener una comprensión consistente y profunda del fenómeno, ofreciendo una base sólida para futuras investigaciones comparativas y ampliaciones muestrales.

 

3.  RESULTADOS

El análisis hermenéutico de las entrevistas realizadas a estudiantes universitarios permitió identificar cómo construyen y sacralizan determinadas realidades en su búsqueda de sentido y en su desarrollo espiritual. A partir de la codificación temática y categorial realizada con ATLAS.ti, se organizaron unidades de significado en subcategorías, núcleos emergentes y códigos, que evidencian la centralidad de dimensiones afectivas, éticas y biográficas en la configuración de lo sagrado en la juventud universitaria.

 

3.1.   Realidades que los jóvenes sacralizan

Los resultados muestran que lo sagrado no se presenta como una categoría teológica formal ni como un referente necesariamente religioso, sino como una cualidad atribuida a aspectos de la vida percibidos como esenciales, no negociables y estructurantes del sentido personal. En este marco, emergen cinco núcleos principales de sacralización: la familia, los valores personales, los vínculos con animales, el mundo emocional y la interioridad, y el conocimiento y logro personal (figura 1).

 

 

Figura 1. Red semántica de la subcategoría 1. Identificación de lo sagrado o absoluto

 

 

La familia aparece como la realidad sacralizada con mayor recurrencia. Es vivida como fuente de orientación, contención afectiva y motivación existencial, configurándose como mediadora de sentido y como base espiritual del proyecto de vida. En varios casos, el compromiso con el bienestar de los padres o hermanos se convierte en el principal motivo para perseverar en los estudios y sostener esfuerzos personales.

 

En segundo lugar, se sacralizan valores personales como la justicia, la honestidad, el respeto, la puntualidad o la resiliencia. Estos principios adquieren un carácter absoluto y normativo: no se perciben como normas externas, sino como convicciones interiorizadas que operan como guías inquebrantables de la acción y como criterios para evaluar la propia coherencia moral.

 

Un tercer núcleo lo constituye la sacralización de los animales, especialmente las mascotas, como fuentes de sentido y de consuelo espiritual. Los animales son experimentados como “otros significativos” que proporcionan compañía auténtica, paz y sostén afectivo, sobre todo en contextos de soledad o sufrimiento; esta relación revela una sensibilidad espiritual orientada hacia lo viviente y el cuidado ético de la fauna.

 

Asimismo, se identifican experiencias de sacralidad vinculadas al cuerpo, las emociones y la espiritualidad personal. Prácticas como el llanto en soledad, la introspección o la meditación son vividas como espacios de purificación, claridad interior y conexión consigo mismos. Lo sagrado se asocia aquí a la autenticidad del sentir y al habitar conscientemente la propia vida emocional, al margen de rituales institucionales.

 

Finalmente, el conocimiento y el logro personal se sacralizan como dimensiones proyectivas que otorgan dirección y sentido a la existencia. La culminación de la carrera, la superación académica y la realización profesional se conciben como misión de vida, de modo que el estudio y el esfuerzo sostenido se viven como actos de fidelidad a la propia vocación y como ejes estructurantes de la identidad.

En conjunto, estas realidades confirman que, para los jóvenes entrevistados, lo sagrado se inscribe en la vida cotidiana: en los vínculos afectivos, en la lealtad a principios éticos, en la relación con otros seres vivos, en la gestión de la propia interioridad y en la proyección vocacional.

 

 

 

 

3.2.   Impacto normativo y vinculante de lo sagrado

 

Las realidades sacralizadas no se limitan a un plano declarativo, sino que poseen un impacto normativo y vinculante en las decisiones y comportamientos de los estudiantes. Los resultados permiten distinguir cinco formas principales de esta incidencia. (figura 2).

 

 

Figura 2. Red semántica de subcategoría 2. Impacto normativo y vinculante en su vida

 

En primer lugar, la determinación ética basada en lo sagrado describe cómo ciertos principios se convierten en filtros constantes para la toma de decisiones. Lo sagrado actúa como brújula moral que orienta la acción cotidiana y sostiene una ética interiorizada, independiente de controles externos.

En segundo lugar, la obligación moral vinculada a lo sagrado remite a la vivencia de un deber interno hacia aquello que se percibe como esencial. Esta obligación impulsa a actuar de forma coherente con las propias convicciones, incluso cuando ello implica renuncias personales o incomodidades, especialmente en el ámbito familiar.

Una tercera dimensión es la innegociabilidad identitaria de lo sagrado. Determinados vínculos o valores se integran en el núcleo del yo hasta el punto de ser percibidos como irrenunciables; su pérdida o debilitamiento se asociaría a la sensación de pérdida de propósito, valor personal o continuidad vital. Lo sagrado funciona, así como sostén identitario.

En cuarto lugar, se observa la presencia de conflicto relacional por diferencias de sacralidad. Cuando lo que el joven considera sagrado no es comprendido o es deslegitimado por otros —familiares, docentes u otros actores—, emergen tensiones, malestar y, en algunos casos, distanciamientos o rupturas. Estas experiencias revelan la dimensión conflictiva que puede adquirir la defensa de lo sagrado en contextos pluralistas.

Finalmente, se identifica una flexibilidad condicional del vínculo con lo sagrado. Aunque parte de las realidades sacralizadas se viven como firmes e innegociables, algunos estudiantes reconocen la posibilidad de revisarlas o re jerarquizarlas ante cambios vitales significativos o situaciones límite. Esta plasticidad no implica frivolidad, sino una capacidad de reconfiguración reflexiva de las propias prioridades.

En síntesis, lo sagrado opera como marco normativo autónomo que estructura decisiones, lealtades y límites personales, pero también como fuente de tensiones y procesos de renegociación interna.

 

3.3.   Procesos de sacralización

El estudio muestra que la sacralización no responde a una aceptación pasiva de valores heredados, sino a procesos complejos donde confluyen historia personal, vínculos afectivos, emociones intensas y reflexión crítica. Se identifican cinco mecanismos principales. (figura 3).

 

Figura 3. Red semántica de la subcategoría 3. Procesos de sacralización

 

La influencia familiar y educativa constituye un eje central: la crianza, el ejemplo de padres, abuelos u otras figuras significativas, así como los discursos normativos de la infancia y la adolescencia, configuran tempranamente el horizonte de aquello que se percibe como valioso y no negociable. Esta influencia se interioriza más por la coherencia y la carga afectiva que por la imposición.

Las experiencias personales como fuente de sacralidad, crisis, pérdidas, sufrimientos, logros o situaciones de vulnerabilidad, actúan como umbrales existenciales que reorganizan prioridades y reafirman determinados vínculos o valores. En estos momentos, lo sagrado se activa como sostén de estabilidad y de pertenencia, y adquiere una función transformadora en el desarrollo espiritual.

La reacción emocional ante la deslegitimación evidencia que lo sagrado está profundamente imbricado en la identidad. La incomodidad, la tristeza, la irritación o la defensa activa frente a la crítica de lo sacralizado indican que no se trata de simples preferencias, sino de convicciones estructurantes del yo.

El contraste generacional sobre lo sagrado muestra una distancia respecto de formas tradicionales de sacralidad fuertemente asociadas a instituciones religiosas o figuras de autoridad moral. Los jóvenes tienden a revisar, actualizar o reconfigurar estas herencias, construyendo formas más personalizadas de espiritualidad, sin que ello implique necesariamente una ruptura total con la tradición.

Por último, la construcción subjetiva del sentido sagrado remite a la elaboración reflexiva que realizan los propios jóvenes. A partir del diálogo entre lo recibido, lo vivido y lo proyectado, configuran jerarquías de valores y modalidades de vinculación espiritual que responden a su experiencia concreta, combinando autonomía y relación.

 

4.  DISCUSIÓN

Los resultados de este estudio permiten comprender con mayor claridad la manera en que los jóvenes universitarios construyen y viven procesos de sacralización en un contexto cultural marcado por la secularización, la incertidumbre y la autonomía subjetiva. Los hallazgos muestran que, aun cuando muchos estudiantes no se adscriben a una religión institucional, mantienen una relación profunda con realidades que adquieren un carácter normativo, afectivo y existencial comparable a lo que tradicionalmente se ha denominado “lo sagrado”. Este fenómeno confirma la tesis de que la espiritualidad no desaparece en sociedades posmodernas, sino que se transforma, desplazándose desde las instituciones hacia la experiencia interior, los vínculos significativos y los valores personales, tal como plantean Pishchik & Lobacheva, (2022); Kasselstrand, (2022) y Torralba (2020).

 

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la identificación de la familia, los valores personales, las experiencias vitales significativas y la identidad como núcleos privilegiados de sacralización. La centralidad de estas realidades coincide con investigaciones previas que señalan la persistencia de dinámicas espirituales en dimensiones relacionales y éticas más que en prácticas religiosas formales (Astin, et al., 2016; Baring, et al., 2019). Sin embargo, el trabajo aporta elementos novedosos al mostrar que la sacralización no solo opera como reconocimiento afectivo, sino también como estructura orientadora del discernimiento moral, de la elaboración del sufrimiento y de la definición de proyectos vitales. Esta articulación entre sacralización y desarrollo espiritual sugiere que, aun en ausencia de un lenguaje religioso, los jóvenes experimentan formas profundas de trascendencia vinculadas a la interioridad, la autenticidad y la conexión emocional con lo esencial de su vida.

Los procesos de sacralización identificados, influencia familiar, experiencias biográficas, vivencias emocionales intensas, contraste generacional y reflexión interna, permiten comprender cómo se generan estos núcleos de significado. Especialmente significativo es el hallazgo de que la reflexión sobre el sentido constituye un mecanismo clave mediante el cual los jóvenes otorgan valor especial a determinadas realidades. Ello coincide con autores como Frankl (1965), quien sostiene que la búsqueda de sentido es una dimensión constitutiva de la experiencia humana y una vía privilegiada de maduración espiritual. La presencia de estas dinámicas incluso en jóvenes ateos o no religiosos confirma que la espiritualidad, entendida como orientación hacia lo significativo, trasciende la afiliación religiosa institucional.

El estudio también destaca la diversidad de posturas espirituales entre los participantes, lo cual refuerza la necesidad de evitar visiones homogéneas sobre la espiritualidad juvenil. Esta pluralidad es consistente con la literatura sobre espiritualidad contemporánea, que describe configuraciones híbridas y personalizadas en las que conviven intuiciones religiosas, experiencias emocionales, valores éticos, prácticas de autocuidado y modos de conexión simbólica con el mundo (Pargament, 1997; Astin, et al., 2016). El hallazgo relevante aquí es que la sacralización opera transversalmente en todas estas posturas, aunque se exprese de formas distintas según el tipo de espiritualidad asumida.

 

Entre los aportes más importantes del estudio destaca la clarificación de cómo la sacralización influye en el desarrollo espiritual, entendido como construcción de identidad, elaboración del sufrimiento, orientación moral y vínculo subjetivo con la trascendencia. Estos resultados confirman que la espiritualidad juvenil no es un fenómeno accesorio, sino un componente esencial de la vida universitaria que moldea el bienestar, la ética personal y el sentido vital. Esta comprensión tiene implicancias formativas relevantes, pues muestra la necesidad de que las instituciones educativas promuevan espacios de reflexión interior, acompañamiento y discernimiento que consideren la complejidad de la espiritualidad contemporánea.

No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones. La muestra, aunque adecuada para un análisis fenomenológico, es pequeña y circunscrita a un único contexto universitario, lo que restringe la transferibilidad de los resultados. Además, la capacidad de introspección de los participantes puede haber influido en la profundidad de las respuestas, y la naturaleza autorreportada de las entrevistas puede incorporar sesgos de deseabilidad social. Futuras investigaciones podrían ampliar la muestra a diversas regiones y universidades, incluir análisis longitudinales o combinar métodos cualitativos y cuantitativos para explorar correlaciones entre sacralización, bienestar emocional, identidad y prácticas espirituales.

Finalmente, los hallazgos se alinean con los objetivos planteados al inicio del estudio: identificar las realidades que los jóvenes consideran sagradas, describir los procesos que conducen a la sacralización y analizar su influencia en el desarrollo espiritual. Las conclusiones derivadas están sólidamente respaldadas por los datos y por el marco teórico utilizado, evitando afirmaciones simplistas o generalizaciones no justificadas. El estudio aporta una comprensión profunda y actualizada del fenómeno de la sacralización en jóvenes universitarios, constituyendo una base sólida para el diseño de intervenciones educativas que fomenten una espiritualidad genuina, crítica y orientada al crecimiento integral.

 

5.  CONCLUSIONES

a.     El estudio muestra que la sacralización es un fenómeno vigente en la juventud universitaria, aunque no necesariamente vinculado a instituciones religiosas. Los estudiantes atribuyen valor sagrado a realidades cotidianas —como la familia, los valores personales, las experiencias significativas, la identidad y el bienestar emocional—, lo que confirma la presencia de espiritualidad en formas no institucionalizadas.

b.     La familia y los valores éticos constituyen los núcleos de sacralización más relevantes. Funcionan como referentes afectivos y morales que orientan decisiones, sostienen proyectos de vida y proporcionan cohesión emocional. Su centralidad refleja la búsqueda juvenil de apoyo, coherencia y pertenencia.

c.     Los procesos de sacralización se originan en experiencias profundas y dinámicas relacionales. La influencia familiar, las vivencias biográficas intensas, el contraste generacional y la reflexión interna emergen como factores decisivos en la construcción de aquello que se considera sagrado. La búsqueda de sentido actúa como eje articulador de este proceso.

d.     Las realidades sacralizadas influyen directamente en el desarrollo espiritual de los jóvenes. Contribuyen a la formación de la identidad, al afrontamiento del sufrimiento, al discernimiento moral y a la configuración de marcos de sentido coherentes. La espiritualidad se revela como dimensión esencial del crecimiento personal.

e.     La espiritualidad juvenil es plural y debe ser reconocida como tal. El estudio evidencia la coexistencia de espiritualidades religiosas, no religiosas, agnósticas y ateas, todas atravesadas por procesos de sacralización. Esta diversidad confirma que la espiritualidad trasciende lo religioso y constituye una búsqueda humana fundamental.

f.      El enfoque fenomenológico-hermenéutico permitió acceder a la subjetividad de los participantes y captar estructuras profundas de sentido que no serían visibles mediante metodologías exclusivamente cuantitativas.

 

Finalmente, los hallazgos ofrecen implicancias educativas. Identificar qué consideran sagrado los jóvenes permite diseñar estrategias de acompañamiento y formación integral que favorezcan una espiritualidad auténtica, un discernimiento crítico y un desarrollo personal equilibrado.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Correspondencia

Christian Hyrum Siza Montoya

E-mail: csiza@ucsm.edu.pe

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Publicación Actual
Volumen 12 - Número 1 (2026)